Un sondeo realizado por El Tribuno reveló un fuerte cambio en los hábitos de consumo vinculados a la indumentaria. Más de la mitad de los participantes aseguró que hoy prefiere comprar ropa usada, intercambiar prendas o apostar por opciones recicladas.
Renovar el placard dejó de ser, para muchos salteños, una cuestión de gusto o tendencia. Hoy, el bolsillo parece marcar el ritmo de las decisiones y la ropa no escapa a una lógica cada vez más atravesada por el ahorro, la creatividad y la necesidad de estirar los ingresos. Así lo refleja un sondeo realizado en la página web de El Tribuno, donde miles de lectores respondieron una pregunta simple pero reveladora: “¿Dónde preferís comprar tu ropa actualmente?”.
El resultado expuso un cambio profundo en los hábitos de consumo. La opción más elegida, con el 54,40% de los votos, fue “segunda mano/intercambio/reciclada”, muy por encima de las tiendas tradicionales del centro o los shoppings, que apenas reunieron el 17,43%. Las ferias y mercados quedaron con un 21,04%, mientras que las aplicaciones chinas como Shein, Temu o AliExpress captaron solo el 7,17% de las preferencias.
Detrás de esos números aparece una radiografía silenciosa de la crisis económica. La ropa de segunda mano, históricamente asociada a nichos específicos o a una elección vinculada con la sustentabilidad, comenzó a convertirse en una alternativa masiva. Ferias americanas, grupos de compra y venta en redes sociales, intercambios entre conocidos e incluso prendas heredadas volvieron a ganar terreno.
La inflación acumulada, la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento de la indumentaria -que muchas veces aumenta por encima de los salarios- parecen haber cambiado la lógica del consumo. Antes de ingresar a un shopping o recorrer un local del centro, muchos salteños optan primero por buscar precios en ferias barriales o directamente reutilizar prendas. La renovación del vestuario pasó a ser más estratégica: se compra menos, se reutiliza más y se prioriza la necesidad por encima del impulso.
El dato sobre las apps chinas también abre otra lectura. Aunque plataformas como Shein o Temu ganaron popularidad en el país por sus precios bajos, en Salta todavía no parecen haberse consolidado como una opción masiva para vestirse. Los tiempos de espera, costos de envío o la incertidumbre sobre talles y calidad podrían explicar parte de esa distancia.
Más allá de la encuesta, el fenómeno parece reflejar un cambio cultural impulsado por la economía. En tiempos donde llegar a fin de mes se volvió una ecuación difícil, el consumo también mutó. La moda ya no solo se mide por tendencias o marcas, sino por la capacidad de encontrar una alternativa accesible sin resignar demasiado el estilo.